Por Diego María Llaneza para ASARetail
Febrero de 2007
En que se parece un aeropuerto a la línea de cajas de su supermercado? Muchas luces, mucho ruido, mucha gente? Y en que se parecen las colas? Tal vez en la sonrisa obligada de las cajeras, tal vez en las charlas de la gente, pero seguramente, en el aburrimiento de esperar. Ambos tienen gente esperando. Como es que pueden resultar parecidos dos espacios tan diferentes? Así: el público que forma la cola frente a cada una de las cajas está en la misma situación que un pasajero que espera su vuelo frente a la puerta de embarque. Ambos esperan su turno para poder seguir con la normalidad de sus vidas.
Los aeropuertos – algunos, al menos – han aprendido la lección y año tras año proponen mas “ammenities” o comodidades para que esos pasajeros en transito no se conviertan en enemigos de las aerolíneas que los transportan. Y desde hace ya varios años, las grandes terminales del mundo han entendido que esos espacios de espera son oportunidades de negocio, dotándolas de un gerente responsable y de una estructura comercial dedicada a alquilar esos espacios a empresas proveedoras de bienes y de servicios. La propia reforma de nuestro tradicional Aeroparque incluyó la apertura de un patio de comidas con reconocidas marcas como Delicity, Dolce Box, Gianni & Vittorio, La Strada y Locos x el Fútbol y la inclusión de comercios menos habituales para estos espacios como Champion, Farmacity, Dior, Kill, La Martina, Legacy, Levi`s, Polo Ralph Lauren, Jenny y hasta el encantador Universo Garden Angels.
Yendo un paso más allá, también reformularon un viejo pero siempre vigente concepto en materia de espera: el salón VIP. Antecesores a la cultura VIP de las discotecas del mundo, estos espacios hoy ofrecen estacionamiento exclusivo, asistencia para los tramites de check in y despacho de equipaje, asistencia personal para cual capricho se le ocurra al pasajero, servicio de compra por catalogo para comprar desde sus sillón, sala de reuniones y negocios, Internet, teléfono, diarios, revistas, etc. Porque esperar es una de las más detestadas experiencias por el consumidor… y la más rentable para los locatarios del Aeroparque.
Mangostin, una cadena de comida étnica que entre muchos locales tiene uno en el aeropuerto de la ciudad de Bavaria (Alemania) también esta haciendo un uso rentable de la espera de los pasajeros. Han ubicado un cartel, justo encima del hueco por donde salen las valijas al bajar del avión, que dice algo como “Vuelve a su casa a encontrar la heladera vacía? Pida su plato ya mismo al xxx-xxx-xxx y retírelo dentro de 10 minutos en el patio de comidas. No puede ser mas simple!”.
Vino Volo significa algo así como “vuelo de vino” y es el nombre de otra cadena, esta vez de los Estados Unidos, y de vinotecas. Esta marca ha desarrollado también un concepto interesante para capturar la atención del que espera: locales con degustación y venta de vino con el acompañamiento de fiambres, ahumados y quesos, una muy buena ambientación, y la tranquilidad como alternativa a los muchas veces saturados patios de comida. Los servicios incluyen bandejas para consumir en el avión y el despacho de botellas y cajas directamente junto al equipaje.
Mientras tanto, que han hecho los supermercados? Han mejorado su propuesta para los últimos minutos del cliente dentro del local? Han logrado traducir esta “experiencia de espera”, en una experiencia menos amarga y en ventas adicionales?
Como primera medida, se realizan estrictos e intensivos cursos de capacitación pensados para mejorar la aptitud del personal de línea de cajas para un trabajo delicado y a veces extenuante. Esta es la base para resolver “el problema de las colas”. Esencialmente: mayor eficiencia en el uso del recurso disponible.
Y en cuanto a la rentabilidad, las grandes superficies (ejemplo Jumbo y Carrefour) han logrado reformular la escenografía a ambos lados de su línea de cajas con grandes aciertos. Los inicios de este tipo de reformas ya tienen más de veinte años, y se basan en la apertura de locales afines a “los mandados” como tintorerías, cerrajerías, telefonía, etc. Pero el gran cambio se esta dando en el interior de la línea, en el espacio de las colas: heladeras con bebidas de tamaño de consumo inmediato, canastos con golosinas (“papá, me compras uno de estos?”), herramientas, pegamentos, y muchas cosas que van desde lo que al cliente lo tienta hasta lo que el cliente siempre olvida. Disco ha logrado dentro de algunos de los locales de formato premium (Arroyo, Rodríguez Peña, Salguero) ofrecer diarios y revistas. Los clientes? Lo valoran. Esos últimos minutos dentro del mercado son más llevaderos cuando uno tiene algo más para comprar, para mirar, para pensar.
Musimundo y Blockbusters también están cosechando los beneficios: sus stands de golosinas a la entrada del sector cajas son el terror de los padres y el paraíso de los más chicos: chocolates, caramelos, chicles, gaseosas y otros pequeños placeres amenizan la espera y generan nuevas utilidades.
En el supermercadismo, los VIP son las personas con discapacidad, las embarazadas y los que llevan menos de diez o quince artículos. Para ellos existen cajas preferenciales. Pero para el resto, y en la gran mayoría de las cadenas, solo queda esperar. Cual será la próxima innovación? Música, televisión, asientos, masajes? Sigamos pensando… porque lo único que podemos dar por sentado, es que el cliente exigirá cada vez más. Y esos últimos cinco minutos tendrán una importantísima influencia sobre la experiencia de compra total. Quien quiere volver a un supermercado donde lo hicieron esperar tanto que tuvo que dejar la mercadería e irse? Y eso a veces pasa … muchas más veces que las que el empresariado minorista quisiera.
